136/365 ¿el aula multinivel?
Descubre cómo planificar aulas multinivel sin agotarte. Diferenciación efectiva: diseña una actividad con múltiples entradas, no treinta lecciones distintas.
Otro día te hablaré de las microtutorías, de esos cinco minutos que te permiten reconducir un conflicto o desbloquear emocionalmente a un alumno sin parar toda la clase. Y hay algo importante que está ahí de fondo: la razón por la que necesitas esas intervenciones rápidas y personalizadas es porque tu aula no es homogénea. Nunca lo ha sido, nunca lo será. Tienes alumnado que ya ha entendido el concepto antes de que termines de explicarlo, alumnado que necesita tres explicaciones más y dos ejemplos, y alumnado que necesita un enfoque completamente distinto porque su forma de procesar la información no encaja con la que estás usando. Pero también existe, y con la pandemia lo vimos y vivimos, diferencias socio-económicas insalvables. La escuela es un espacio de equilibrio, de heterogeneidad y de interconexiones que no alcanza ningún otro lugar. Ocurren, más de lo que nos gustaría, situaciones de desventaja social y cultural para con el alumnado, cuando envíamos "deberes", cuando mandamos un "trabajo" para casa, cuando le proponemos al alumnado "proyectos en FAMILIA" que acaban convirtiéndose en una competición entre adultos... sí, ocurre y ocurre demasiado.
Y eso, en teoría, todo el mundo lo sabe. En la práctica, planificar para esa diversidad sin reventar en el intento es una de las cosas más complicadas de la docencia. Porque no se trata solo de tener "actividades de ampliación" y "actividades de refuerzo" (que es el eufemismo habitual para decir "fichas extra para los que van rápido y fichas más fáciles para los que van lentos" y ojo con estas comillas, porque muy a mi pesar, sigue existiendo de forma implícita ese pensamiento, esa reflexión o ese halo). Se trata de diseñar la sesión completa — la explicación, los materiales, las actividades, la evaluación — de forma que el alumnado pueda acceder al contenido desde diferentes niveles sin que nadie se sienta ni abandonado ni infraestimado. Y ahí es donde la cosa se complica de verdad o no.
El problema de la explicación única
Una de las primeras cosas que te deben enseñar cuando estudias para docente es a preparar una buena explicación. El problema es que no te enseñan a preparar UNA explicación, como si todo el alumnado fuera a procesarla de la misma forma, porque realmente el que da la clase en la universidad hace exactamente (y habrá excepciones, pero no las viví) la clase magistral, no vivencial. Y luego llegas al aula y te das cuenta de que mientras estás explicando algo que te parece clarísimo, hay tres alumnos que ya lo sabían antes de empezar y están desconectando porque se aburren, hay cinco que te siguen perfectamente, hay otros diez que más o menos van pillando la idea general pero se están perdiendo en los detalles, y hay cinco más que están completamente perdidos porque les falta algún conocimiento previo que tú asumías que tenían.
Y entonces ¿qué haces? ¿Explicas más despacio para que los que van lentos te sigan, asumiendo que los que van rápido se van a aburrir? ¿Explicas más rápido para mantener el interés de los que ya lo pillan, asumiendo que vas a perder por el camino a los que necesitan más tiempo? ¿Explicas a un nivel medio y te resignas a que nadie esté realmente en su zona óptima de aprendizaje?
La zona de desarrollo próximo de Vygotsky nos dice que el aprendizaje óptimo ocurre cuando el desafío está justo por encima de lo que el alumno puede hacer solo — ni tan fácil que no requiere esfuerzo, ni tan difícil que genera frustración y desconexión. Pero en un aula con treinta alumnos, esa zona óptima no es la misma para todos. Y ahí está el reto: cómo diseñar una sesión donde cada alumno pueda trabajar en su zona óptima sin que tú tengas que clonarte en treinta versiones.
¿Diseñar recursos multinivel con inteligencia artificial?
Y aquí es donde he encontrado algo que creo que sí es un aspecto a mejorar nuestro día a día con la inteligencia artificial: el diseño de recursos HTML para presentar la información en multinivel.
Te cuento cómo lo estoy probando yo (con resultados todavía en fase experimental, que no te voy a mentir): uso IA para generar versiones del mismo contenido en tres niveles de complejidad — básico, intermedio y avanzado — pero en formato HTML interactivo donde el alumnado puede elegir qué nivel leer. No es que les asignes tú el nivel (que sería la forma clásica y un "poco" estigmatizante de hacerlo, y sobre la cual podemos hacer un gran debate), sino que les das acceso a los tres y ellos deciden cuál necesitan en cada momento.
Por ejemplo, estamos trabajando el ciclo del agua. En lugar de una explicación única, tengo un documento HTML con tres pestañas: "Explicación sencilla", "Explicación completa" y "Explicación con profundización". En la sencilla hay menos vocabulario técnico, frases más cortas, más apoyo visual. En la completa está el contenido estándar del currículum. En la de profundización hay conexiones con otros conceptos, vocabulario más específico, preguntas que invitan a investigar más. Y el alumnado puede moverse entre las tres según lo que necesite — empezar por la sencilla para pillar la idea general, pasar a la completa para entender los detalles, y si les interesa ir a la de profundización para expandir.
Y puede ocurrir que aquel alumno o alumna que consideras que debería ir a la explicación sencilla, va a la profunda y lo entiende... ¿la razón? te lo dejo a tu espacio de reflexión personal ;)
La autonomía de elegir tu nivel
Lo que me parece más interesante de este enfoque es que devuelve autonomía al alumnado sin estigmatizar. Porque cuando tú decides quién hace la ficha de refuerzo y quién hace la de ampliación, estás etiquetando — por mucho que no lo hagas explícito, el alumnado sabe perfectamente quién está en el grupo de "los que van bien" y quién está en el grupo de "los que necesitan ayuda". Y eso genera dinámicas muy poco saludables.
Pero cuando todos tienen acceso a los mismos tres niveles y pueden moverse libremente entre ellos, la dinámica cambia. De repente no es "yo soy de los que necesitan la versión fácil", es "hoy necesito empezar por la versión sencilla para entender esto, pero luego puedo pasar a la completa". Y hay alumnado que siempre empieza por la sencilla aunque luego llegue perfectamente a la avanzada, porque prefieren construir desde lo básico. Y hay alumnado que empieza directo por la avanzada, se da cuenta de que le falta algo y vuelve a la completa o a la sencilla. Y eso es autorregulación de verdad — no la autonomía de postureo de "ahora trabajad solos", sino la autonomía de "tenéis las herramientas para gestionar vuestro propio aprendizaje y decidir qué necesitáis en cada momento".
Deci y Ryan llevan décadas demostrando que sin autonomía real la motivación intrínseca no aparece — y aquí el alumnado tiene autonomía para decidir cómo acceder al contenido, a qué ritmo, desde qué nivel de complejidad. Y eso, en mi experiencia de estas últimas semanas probándolo, cambia completamente cómo se relacionan con el material.
El diseño técnico: HTML interactivo sin ser programador
Ahora bien, esto suena muy bonito pero la pregunta práctica es: ¿cómo narices diseñas un recurso HTML interactivo si no eres programador? Porque yo no lo soy — soy maestro de primaria, funcionario de carrera, y cual chapucero informático cutre (sí, cutre) he ido aprendiendo a hacer cosas con código a base de probar, romper, buscar en internet y volver a probar. Y aquí es donde la IA ayuda de verdad.
Le pides a un modelo de IA (yo uso modelos locales y cloud, per por todo lo que comentaba hace dos días sobre privacidad, si usas cloud no incorpores datos de ningún tipo que vulneren LOPD) que te genere el código HTML para un documento con tres pestañas interactivas, le das el contenido en los tres niveles, y te lo monta. No es perfecto — a veces tienes que ajustar cosas, cambiar estilos, corregir algún fallo — pero el 80% del trabajo lo hace la IA en dos minutos. Lo que antes me habría llevado una hora buscando tutoriales y copiando código que no entendía del todo, ahora lo tengo en un par de minutos y luego dedico otros diez a ajustar lo que no me gusta.
Y lo importante no es el código en sí — lo importante es que esto te permite dedicar tu tiempo a lo que de verdad importa: pensar en cómo estructurar el contenido en esos tres niveles, qué vocabulario usar en cada uno, qué ejemplos funcionan mejor, qué preguntas hacer para que el alumnado piense. Eso no te lo puede hacer la IA — o bueno, puede darte ideas, pero la decisión final y el conocimiento de tu alumnado concreto es tuyo. Pero la parte técnica de "cómo monto esto en formato web para que sea interactivo" — esa sí te la puede resolver la IA, y eso libera tiempo mental para lo importante.
Actividades multinivel: más allá de la ficha de ampliación
Pero el contenido es solo una parte. Luego están las actividades — y ahí el enfoque multinivel se complica todavía más porque no se trata solo de "lee esto en el nivel que necesites", se trata de "ahora haz algo con lo que has aprendido, y ese algo tiene que ser lo suficientemente flexible como para que puedas abordarlo desde diferentes niveles de complejidad".
Lo que estoy probando (y esto viene de muchas lecturas sobre Diseño Universal para el Aprendizaje, el DUA del que habla la gente de CAST ) es diseñar tareas abiertas donde el producto final puede tener diferentes grados de complejidad pero todos están trabajando sobre el mismo reto. Por ejemplo, después de trabajar el ciclo del agua, la tarea es "explica el ciclo del agua a alguien que no lo conoce". Pero no especificas cómo — puede ser un dibujo con flechas y palabras clave, puede ser un texto explicativo, puede ser una presentación digital, puede ser una maqueta física, puede ser un vídeo. Y dentro de cada formato, puede haber diferentes niveles de complejidad: un dibujo muy básico con cuatro pasos, o un diagrama complejo con procesos secundarios y vocabulario técnico.
La clave está en que la tarea no cierra puertas — no dice "haz exactamente esto de esta forma" — sino que abre posibilidades. Y tú, como docente, tienes criterios claros de qué esperas en cada nivel (y eso se lo puedes compartir al alumnado, no hace falta que sea un secreto), pero la forma de llegar ahí es flexible.
Evaluación formativa que se adapta sobre la marcha
Y luego está el tema de la evaluación — porque si estás trabajando en multinivel, la evaluación también tiene que serlo. No puedes evaluar a todo el mundo con la misma rúbrica pensando que todos van a llegar al mismo sitio, porque precisamente lo que estás reconociendo es que no están en el mismo sitio de partida ni van a avanzar al mismo ritmo.
Hattie documenta en Visible Learning que el feedback tiene un efecto tamaño cercano a 0.7 sobre el aprendizaje — que es mucho, comparado con otras intervenciones — pero solo si ese feedback es específico, oportuno y orientado a la mejora. Y en un aula multinivel, eso significa que el feedback no puede ser genérico. No puedes decirle lo mismo a alguien que está trabajando en nivel básico que a alguien que está en nivel avanzado, porque las necesidades son completamente diferentes.
Lo que quiero lograr yo (y esto es más arte que ciencia, todavía estoy ajustando) es usar EDUmind MiApp para llevar un registro rápido de en qué nivel está trabajando cada alumno en cada momento, y qué feedback específico necesita. No es que lleve una base de datos exhaustiva de todo — sería imposible — pero sí que tengo anotaciones rápidas tipo "X está trabajando ciclo del agua en nivel intermedio, necesita apoyo en vocabulario técnico" o "Y ha pasado de nivel básico a avanzado esta semana, está lista para un reto mayor". Y eso me permite personalizar el feedback sin tener que recordar mentalmente dónde está cada uno de los treinta alumnos en cada tema.
La planificación no es el triple de trabajo (si lo haces bien)
Sé lo que estás pensando: "Esto suena genial pero planificar en tres niveles es el triple de trabajo". Y sí, al principio lo es. No te voy a mentir — las primeras veces que diseñas algo multinivel te lleva mucho más tiempo que planificar una sesión estándar. Pero (y esto es importante): no es el triple de trabajo para siempre.
Una vez que tienes la estructura mental de cómo diseñar en multinivel — qué contenido va en qué nivel, qué vocabulario usar, qué ejemplos funcionan mejor — el proceso se acelera. Y sobre todo, cuando tienes herramientas de IA que te ayudan con la parte técnica (generar el HTML, adaptar textos a diferentes niveles de complejidad, sugerir actividades diferenciadas), el tiempo de planificación baja drásticamente.
Yo diría que ahora mismo, después de varios meses probando esto, me lleva aproximadamente un 30-40% más de tiempo que planificar una sesión tradicional — no el triple. Y el resultado en términos de engagement del alumnado y de aprendizaje real compensa con creces ese tiempo extra. Porque lo que estás ahorrando es tiempo de gestión en el aula — menos alumnado frustrado porque no entiende, menos alumnado aburrido porque ya lo sabía, menos interrupciones de "profe, esto es muy difícil" o "profe, ya he terminado, ¿qué hago ahora?".
No es perfecto, y a veces falla
Voy a ser honesto (como siempre): esto no funciona siempre. Hay días que preparas un recurso multinivel precioso, lo llevas al aula y resulta que el alumnado no entiende cómo navegar entre niveles, o se bloquean porque tienen demasiadas opciones y no saben por dónde empezar, o simplemente ese día no están para autonomía y necesitan más guía directa.
Y hay contenidos donde el enfoque multinivel funciona mejor que en otros. Conceptos que se prestan a diferentes grados de profundización (como el ciclo del agua, la fotosíntesis, el sistema solar) funcionan genial. Procedimientos más cerrados (como aprender a hacer una división o seguir los pasos de un experimento concreto) son más complicados de adaptar porque hay menos flexibilidad en cómo se abordan.
Pero con todo eso, creo que merece la pena seguir probando. Porque la alternativa — esa clase homogénea donde todos hacen lo mismo al mismo ritmo — es una ficción que nunca ha funcionado realmente. Solo que antes lo tapábamos mejor, y el alumnado que se quedaba atrás o que se aburría lo sufría en silencio.
Nos vemos mañana,
Luis