27/365 Pasos: un kanban adaptado al aula
Por Luis Vilela Acuña
Pasos nació de una necesidad simple: organizar tareas con mi alumnado de forma visual.
Conocía los tableros kanban. Los había usado para mis propios proyectos. Columnas con tareas que se mueven de "pendiente" a "en proceso" a "hecho".
Pero las herramientas existentes no encajaban. Demasiado complejas para niños. Demasiado orientadas a entornos laborales. Demasiados datos recogidos.
Así que hice la mía.
La idea original
Un tablero simple. Columnas claras. Tarjetas que se arrastran.
Pero adaptado:
- Interfaz que un niño de primaria pueda usar sin explicaciones largas
- Sin registro de usuarios
- Sin datos personales
- Funcionamiento en el entorno local del aula
Lo mínimo para que funcione. Nada más.
El proceso
A estas alturas ya tenía experiencia con Flask y bases de datos. El desarrollo fue directo.
Lo más interesante fue pensar en la interfaz. Qué tamaño de tarjetas. Cuántas columnas. Qué colores. Cómo hacer que arrastrar funcione bien en tablets.
Pequeñas decisiones que marcan la diferencia entre algo que se usa y algo que se abandona.
Uso en el aula
Pasos se usa para:
- Proyectos de grupo donde hay que repartir tareas
- Seguimiento visual de lo que queda por hacer
- Autoevaluación del progreso
- Organización de eventos o actividades complejas
Lo pongo en la pizarra digital. Los equipos van moviendo sus tarjetas. Todo el mundo ve el estado general.
Es simple. Es visual. Funciona.
Lo que aprendí
El kanban es una herramienta poderosa, pero solo si la interfaz es adecuada al usuario.
Un Trello para adultos no sirve para niños de ocho años. No porque no puedan entender el concepto, sino porque la interfaz no está pensada para ellos.
Adaptar no es simplificar. Es repensar para otro contexto.