8/365 · Fase 0: La mentalidad del principiante
En el día 1 de esta serie conté mi primer paso: una automatización en Google Sheets que me ahorraba tiempo en las programaciones semanales. Hoy quiero profundizar en lo que ocurre en esa fase inicial, no desde lo técnico, sino desde lo mental.
Antes de la primera línea de código
La Fase 0 no empieza cuando abres ChatGPT. Empieza antes, cuando algo cambia en tu cabeza.
Durante años asumí que crear aplicaciones era cosa de otros. De informáticos, de ingenieros, de gente que había estudiado para eso. Yo era profesor de Educación Física. Mi trabajo era diseñar sesiones, evaluar competencias, acompañar al alumnado. La tecnología era una herramienta que usaba, no algo que pudiera construir.
Esa creencia limitante es el primer obstáculo. Y es invisible, porque ni siquiera la cuestionas.
El cambio de paradigma
Lo que me hizo cambiar de perspectiva no fue un curso ni una formación. Fue la frustración acumulada.
Frustración con herramientas que no se adaptaban a lo que necesitaba. Frustración con plataformas que pedían datos innecesarios. Frustración con soluciones caras que hacían menos de lo que yo quería. Frustración con la sensación de depender siempre de otros para resolver problemas técnicos.
En algún momento, esa frustración se transformó en pregunta: ¿y si lo intento yo?
No tenía ninguna garantía de que funcionara. No sabía si era posible. Pero la pregunta ya estaba ahí, y eso lo cambió todo.
Permiso para no saber
Una de las cosas más difíciles de la Fase 0 es darte permiso para no saber.
Venimos de una cultura profesional donde se espera que el docente tenga las respuestas. Donde mostrar desconocimiento puede parecer debilidad. Donde pedir ayuda a veces se interpreta como incompetencia.
Con la IA, eso no funciona. La IA necesita que le expliques qué no sabes, qué no entiendes, dónde te has perdido. Cuanto más honesto seas con tu confusión, mejores respuestas obtienes.
Esto requiere un cambio de actitud. Pasar del "debería saber esto" al "no lo sé, y voy a preguntar". Parece sencillo, pero para muchos de nosotros es un desaprendizaje profundo.
La importancia de empezar pequeño
En el día 1 conté que mi primer proyecto fue automatizar una hoja de cálculo. No una aplicación web. No un ecosistema de herramientas. Una hoja de cálculo.
Ese punto de entrada fue crucial. Era algo que ya conocía, un entorno donde me sentía cómodo. La novedad era el código en Apps Script, pero el contexto era familiar.
Si hubiera intentado empezar por algo más ambicioso, probablemente me habría frustrado y abandonado. Empezar pequeño me permitió tener un éxito temprano, y ese éxito me dio energía para seguir.
La Fase 0 no es el momento de los grandes proyectos. Es el momento de las pequeñas victorias.
Aprender a formular preguntas
Hay una habilidad que se desarrolla en esta fase y que nadie menciona: aprender a preguntar.
Al principio, mis preguntas eran vagas. "Quiero automatizar esto" no es una buena pregunta. La IA necesita contexto: qué quieres automatizar, en qué entorno, con qué datos, para qué objetivo.
Con la práctica, aprendí a ser más específico. A describir el problema antes de pedir la solución. A incluir ejemplos de lo que quería conseguir. A explicar qué había probado ya y por qué no había funcionado.
Esta habilidad, la de formular buenas preguntas, es transferible. Sirve para hablar con la IA, pero también para pensar con más claridad, para comunicarte mejor con colegas, para definir proyectos de forma más precisa.
El error como información
En la Fase 0 todo falla. Es inevitable y es necesario.
Las primeras veces que el código no funcionaba, me frustraba. Pensaba que había hecho algo mal, que no servía para esto, que era demasiado complicado.
Con el tiempo entendí que el error no es un fracaso. Es información. Cada error te dice algo sobre lo que no funciona, y eso te acerca a lo que sí funciona.
La IA es especialmente útil aquí. Puedes copiar el mensaje de error, pegarlo en la conversación, y pedir que te explique qué significa y cómo solucionarlo. El error deja de ser un muro y se convierte en una puerta.
De consumidor a creador: el salto mental
El verdadero logro de la Fase 0 no es técnico. No es el código que produces, que probablemente sea precario. No es la aplicación que creas, que probablemente tenga fallos.
El verdadero logro es el cambio de identidad.
Pasas de verte como alguien que usa tecnología a verte como alguien que puede crearla. Pasas de esperar que otros resuelvan tus problemas técnicos a intentar resolverlos tú mismo. Pasas de pensar "esto no es para mí" a pensar "quizás sí pueda".
Ese salto mental es la puerta de entrada a todo lo demás. Una vez que lo das, las fases siguientes son cuestión de práctica y paciencia. Pero sin ese salto, nada de lo que viene después es posible.
Una invitación
Si estás leyendo esto y nunca has probado a crear algo con ayuda de la IA, te invito a que lo intentes.
No hace falta que sea ambicioso. Puede ser una automatización en una hoja de cálculo, como hice yo. Puede ser un pequeño formulario. Puede ser cualquier cosa que te resulte útil.
Lo importante no es el resultado. Lo importante es darte permiso para empezar.
Nos vemos en el día 9/365