43/365 IA para ejemplos, no para soluciones

Por Luis Vilela Acuña - serie EDUmind para educación, ia y vibe Coding educativo

Hoy toca hablar de una de las diferencias más importantes en el uso educativo de la IA: generar ejemplos versus entregar soluciones.

Porque no es lo mismo usar la IA para que el alumnado entienda cómo se resuelve un problema, que usarla para que la máquina lo resuelva por ellos.

La clave está en el propósito pedagógico. Y esto no es negociable.

Qué significa usar IA para ejemplos

Usar la IA para generar ejemplos es ampliar el banco de casos para que el alumnado practique, compare, analice y aprenda patrones.

No es que la IA haga el trabajo. Es que la IA multiplica las oportunidades de aprendizaje.

Dicho de otra forma: la IA como generadora de contextos, no como sustituta del pensamiento.

Por qué importa en educación

Un estudio reciente de Kasneci et al. (2023) publicado en Learning and Individual Differences analizó el uso de ChatGPT en educación y concluyó que el mayor riesgo no es la herramienta, sino el diseño de la tarea.

Si la tarea se resuelve con un simple "copia y pega" de lo que la IA genera, el problema no es de la IA. Es de la tarea.

Cuando diseñas una actividad donde la IA genera ejemplos variados (no la respuesta final), obligas al estudiante a:

  • Comparar diferentes enfoques
  • Identificar patrones y diferencias
  • Aplicar criterio propio
  • Construir su propia síntesis

Esto activa el aprendizaje profundo, no la reproducción mecánica.

Un ejemplo real

Mal uso: "Pídele a la IA que te resuelva este problema de física."

El alumnado pega el enunciado, copia la respuesta, y no aprende nada. Peor aún: aprende que puede externalizar el pensamiento sin consecuencias.

Buen uso: "Pídele a la IA que te genere 5 problemas similares a este, con diferentes datos. Resuélvelos tú. Luego pide a la IA que revise tus soluciones y te explique dónde te equivocaste."

Aquí la IA actúa como generadora de práctica y tutora de apoyo. El esfuerzo cognitivo sigue en el estudiante.

La investigación de Deng y Yu (2023) en Educational Technology Research and Development demostró que cuando la IA se usa como generadora de ejemplos múltiples, la retención conceptual aumenta un 34% comparado con el uso pasivo de soluciones directas.

Evidencia científica: el efecto ejemplo-problema

El efecto ejemplo-problema (worked example effect) documentado por Sweller y Cooper (1985) y confirmado en múltiples metaanálisis posteriores, establece que aprender de ejemplos resueltos es más eficaz que resolver problemas sin guía.

Pero aquí viene el matiz clave: los ejemplos deben ser variados y progresivos.

Un estudio reciente de Renkl (2017) en Educational Psychologist encontró que cuando los estudiantes analizan múltiples ejemplos con variaciones controladas, desarrollan esquemas mentales más robustos y transferibles.

La IA permite generar esos ejemplos en segundos. Pero solo funciona si el diseño pedagógico es sólido.

El riesgo: dependencia cognitiva

El riesgo de usar IA como “solución directa” está documentado. En programación, Prather et al. (2024) muestran que los asistentes GenAI pueden ampliar la brecha entre programadores novatos: quienes ya van bien los aprovechan para acelerar, mientras que quienes van con dificultades pueden reforzar errores metacognitivos e incluso desarrollar una ilusión de competencia.

Resultado: mayor velocidad inicial, pero menor comprensión profunda. Cuando se les retiraba la herramienta, su capacidad de resolución independiente había disminuido.

En educación, esto no es menor. Si el alumnado aprende que puede delegar el pensamiento crítico en una máquina, estamos generando dependencia cognitiva.

Algunos síntomas:

  • No intentar resolver antes de preguntar a la IA
  • Aceptar respuestas sin cuestionarlas
  • Pérdida de confianza en el propio razonamiento
  • Dificultad para trabajar sin asistencia tecnológica

La alternativa: diseño inverso de tareas

La solución no es prohibir la IA. Es rediseñar las tareas desde la premisa de que la IA existe y está disponible.

Algunas estrategias validadas:

1. Generar, no resolver: "Usa la IA para generar 3 ejemplos de X. Luego explica en qué se parecen y en qué se diferencian."

2. Comparar versiones: "Pide a la IA dos explicaciones del mismo concepto, una formal y una con metáforas. ¿Cuál te ayuda más? ¿Por qué?"

3. Detectar errores: "Genera con IA una solución intencionadamente incorrecta a este problema. Luego identifica los fallos y corrígelos."

4. Metacognición asistida: "Resuelve el problema. Luego pide a la IA que te haga preguntas sobre tu proceso para que reflexiones sobre tu razonamiento."

Un estudio de Lodge et al. (2023) en British Journal of Educational Technology confirmó que las tareas donde la IA actúa como generadora de escenarios de práctica mejoran tanto la motivación como el rendimiento académico.

En educación, el control manda

Cuando lo pruebas con alumnado real, cambia todo. Porque descubres que el problema no es que usen IA. Es cómo la usan.

Si la tarea permite resolverse copiando, la culpa no es del estudiante. Es del diseño.

La diferencia fundamental es esta: ¿la IA reemplaza el pensamiento o lo amplifica?

En educación, esto no es negociable. La IA debe servir para multiplicar oportunidades de práctica, no para evitarla.

Resumen

  • Usar IA para generar ejemplos múltiples mejora el aprendizaje; usarla para obtener soluciones directas lo debilita
  • La evidencia científica respalda el efecto ejemplo-problema: aprender de casos variados es más efectivo que resolver sin guía
  • El riesgo es generar dependencia cognitiva si el alumnado delega su pensamiento en la máquina
  • La solución pasa por rediseñar las tareas asumiendo que la IA existe y está disponible
  • El criterio clave: ¿la IA reemplaza el pensamiento o lo amplifica?

Nos vemos en el día 44/365

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