37/365 · Rúbricas con IA: el debate que nadie quiere tener

Ayer cerrábamos con los portafolios pero hoy abrimos con un tema que genera más ruido que claridad: usar inteligencia artificial para diseñar rúbricas.

Muchas personas piensan que la IA es un generador automático de rúbricas. Pulsas un botón, describes la actividad en dos líneas y obtienes una tabla perfecta con niveles, descriptores y ponderaciones. Listo. Pero cuando lo pruebas con alumnado real, cambia todo.

Porque la IA no decide qué evalúas, ni cómo lo pesas, ni para qué sirve esa rúbrica. Eso lo decides tú. Y si no lo tienes claro antes de pedirle nada a la máquina, lo que obtendrás será ruido con formato de tabla.

Qué hace realmente la IA (y qué no)

La inteligencia artificial puede redactar descriptores, ajustar el lenguaje al nivel educativo, proponer categorías y estructurar la información. Es rápida, coherente y no se cansa. Pero no toma decisiones pedagógicas.

No sabe si en tu contexto importa más el proceso que el resultado. No conoce a tu alumnado ni sus necesidades reales. No entiende si vas a usar esa rúbrica para calificar, para orientar, para coevaluar o para que el alumno se autorregule.

Dicho de otra forma: la IA construye la forma. Tú defines el propósito. Y sin propósito claro, cualquier rúbrica —generada por IA o escrita a mano— es solo burocracia.

El error de empezar por el prompt

El problema no es técnico. Es conceptual.

Si escribes en el chat "genera una rúbrica para evaluar una exposición oral en 3º de ESO", obtendrás algo genérico, probablemente con cuatro niveles (insuficiente, suficiente, notable, excelente) y descriptores vagos sobre fluidez, contenido y lenguaje corporal.

Funciona. Pero no sirve.

Porque antes de escribir ese prompt, deberías haber respondido:

  • ¿Qué quiero que aprendan con esta actividad?
  • ¿Qué aspectos son negociables y cuáles no?
  • ¿Voy a usarla para calificar, para orientar o para ambas cosas?
  • ¿La verán antes de empezar o después de terminar?
  • ¿Quién la usará: yo, ellos, sus compañeros?

Sin estas respuestas, la IA solo amplifica tu propia falta de claridad.

Cómo uso iDoceo con la API de OpenAI

Trabajo con iDoceo conectado a la API de OpenAI. No es magia. Es contexto.

Antes de pedirle una rúbrica, defino:

  • Competencias clave que quiero evaluar (no todas, solo las prioritarias).
  • Ponderación real (qué cuenta más: esfuerzo, autonomía, resultado, comunicación).
  • Tipo de actividad y su propósito dentro de la secuencia didáctica.
  • Nivel del alumnado y adaptaciones necesarias.

Solo entonces le pido que redacte los descriptores. La IA no decide. Estructura lo que ya he decidido.

La diferencia fundamental es que el prompt es la última pieza, no la primera. Y eso cambia todo.

Los tres riesgos reales

1. Rúbricas clonadas

Si todos usamos los mismos prompts genéricos, obtenemos las mismas rúbricas. Sin matices, sin contexto, sin conexión con tu proyecto educativo. La IA replica patrones. Si no le das el tuyo, te dará el estándar.

2. Falsa sensación de rigor

Una rúbrica bien formateada no es sinónimo de evaluación justa. Puedes tener cuatro niveles perfectamente descritos y seguir evaluando solo lo superficial. La tabla no garantiza la validez.

3. Pérdida del criterio docente

Si delegas el diseño completo en la máquina, desconectas de tu propio proceso evaluativo. La rúbrica deja de ser una herramienta de pensamiento para convertirse en un producto automatizado. Esto no es menor.

La alternativa: IA como copiloto, no como piloto

La clave está en invertir el proceso.

Primero, piensa. Define qué evalúas y por qué. Escribe tus categorías, aunque sea en sucio. Decide qué ponderaciones tienen sentido en tu aula.

Después, usa la IA para:

  • Redactar descriptores claros.
  • Ajustar el lenguaje al nivel del alumnado.
  • Proponer ejemplos concretos de cada nivel.
  • Revisar coherencia entre categorías.

Pero el control manda. Tú decides qué entra, qué cuenta y cómo se usa.

Resumen

  • La IA no diseña rúbricas. Redacta lo que tú defines.
  • Sin claridad previa sobre qué evalúas y para qué, obtendrás tablas vacías.
  • El prompt es la última pieza, no la primera.
  • iDoceo + API de OpenAI funciona si defines contexto, ponderación y propósito antes de escribir nada.
  • El riesgo no es técnico: es delegar decisiones pedagógicas a la máquina.

Nos vemos en el día 38/365

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