26/365 La teoría polivagal: tres estados, tres respuestas
Por Luis Vilela Acuña
Stephen Porges propuso en los años 90 una teoría que cambió la forma de entender el sistema nervioso: la teoría polivagal.
No es solo simpático versus parasimpático. Es más complejo. Y más útil.
Los tres estados
Porges identificó tres circuitos diferentes, tres estados posibles:
Ventral vagal (seguridad y conexión) El estado óptimo. Nos sentimos seguros. Podemos conectar con otros. Podemos aprender, crear, colaborar.
El sistema está regulado. El corazón late tranquilo. La respiración es profunda. Podemos pensar con claridad.
Simpático (lucha o huida) Detectamos peligro. El cuerpo se prepara para actuar. Corazón acelerado, respiración rápida, músculos tensos.
No es malo en sí. Es una respuesta adaptativa. El problema es cuando se cronifica.
Dorsal vagal (colapso) Cuando el peligro es demasiado grande o prolongado, el sistema se apaga. Desconexión, apatía, bloqueo.
Es el último recurso. Cuando no puedes luchar ni huir, te congelas.
La escalera del sistema nervioso
Porges lo describe como una escalera.
Arriba: ventral vagal. Seguridad, conexión, aprendizaje posible.
Medio: simpático. Alerta, acción, defensa activa.
Abajo: dorsal vagal. Colapso, desconexión, supervivencia mínima.
El objetivo no es estar siempre arriba. Es poder moverse fluidamente. Activarse cuando hace falta, calmarse cuando es seguro.
En el aula
Algunos alumnos vienen en estado simpático crónico. Alertas, reactivos, incapaces de calmarse.
Otros vienen en dorsal. Apagados, ausentes, desconectados.
Muy pocos vienen en ventral vagal óptimo, listos para aprender.
Lo que hacemos como docentes puede moverlos en la escalera. Un entorno seguro los sube. Un entorno amenazante los baja.
La respiración, el movimiento consciente, la conexión social segura son herramientas para subir esa escalera.
Por qué importa entender esto
Porque cambia la mirada.
El alumno que "no atiende" quizás está en simpático, escaneando peligros.
El alumno que "pasa de todo" quizás está en dorsal, desconectado para sobrevivir.
No es voluntad. No es actitud. Es estado fisiológico.
Y el estado fisiológico se puede cambiar. Con las herramientas adecuadas.