20/365 Quiz Educativo: cuando el alumnado construye las preguntas
Por Luis Vilela Acuña
Quiz fue la tercera app. Llegó después de Liga y Motion, cuando ya tenía cierta soltura con el proceso.
Pero trajo un reto nuevo: la seguridad.
El contexto
Tercero de primaria. Último trimestre. Necesitaba una forma de repasar el temario que no fuera el clásico examen.
La idea era sencilla: que el propio alumnado crease las preguntas. Equipos trabajando con el libro como herramienta de consulta, con materiales de eXe Learning que había preparado para localizar información.
Ellos formulaban preguntas con varias opciones de respuesta. Yo las validaba en directo y las mostraba en la pizarra digital. Competición por equipos, repaso activo, el libro como aliado en lugar de como enemigo.
El reto de la seguridad
Aunque no usaba datos personales identificados completamente, me preocupaba la comunicación entre dispositivos. La app funcionaba casi todo en local, pero había intercambio de información conmigo para la validación en tiempo real.
Necesitaba encriptar las comunicaciones. No quería que una herramienta educativa tuviera brechas de seguridad, por pequeñas que fueran.
Fue la primera vez que trabajé con encriptación. Otro aprendizaje forzado por una necesidad real.
La punta de lanza: ver el código construirse
Configuré una pequeña pantalla donde se veía cómo el código JSON se iba construyendo con cada pregunta que el alumnado enviaba. En tiempo real. Pregunta, opciones, respuesta correcta, todo formándose delante de sus ojos.
No era necesario para que la app funcionara. Pero quería que vieran algo: que lo que estaban haciendo se convertía en código. Que ellos estaban construyendo algo técnico sin saberlo.
Fue un pequeño detalle, pero para mí representaba todo el proyecto: tecnología transparente, creada con ellos, no para ellos.
El estado actual
Quiz funciona. Es operativa. Cumple el objetivo.
Pero tiene errores de arquitectura que arrastro desde el principio. No permite gestionar todo de forma limpia. Hay cosas que debería haber estructurado mejor.
Es una app que tengo que reformular completamente en algún momento. Como hice con Liga después de meses de uso.
Mientras tanto, sigue sirviendo para lo que fue creada: que mi alumnado repase construyendo, no memorizando.
Lo que aprendí
Primera lección: La seguridad no es opcional, aunque trabajes con datos aparentemente poco sensibles. Mejor prevenir desde el principio.
Segunda lección: Los pequeños detalles importan. Ver el JSON construirse no era funcional, era pedagógico. A veces lo más valioso no está en los requisitos.
Tercera lección: Una app con errores de arquitectura que funciona es mejor que una app perfecta que no existe. Ya habrá tiempo de reescribir. Primero hay que usar, probar, aprender.
Este artículo forma parte del Blog EDUmind, una serie sobre inteligencia artificial, educación y creación tecnológica desde la práctica docente.
Luis Vilela Acuña · Docente de Educación Física · Xunta de Galicia