16/365 El perfil docente de acompañamiento: habilidades transferibles a la colaboración con IA

Por Luis Vilela Acuña

No todos los docentes enseñan igual y esto es normal, puesto que cada ser humano entiende la educación desde una experiencia personal que siempre es inherente.

Hay modelos clásicos, el del profesor que transmite conocimiento: explica, el alumno escucha, luego evalúa si lo retuvo. Funciona para ciertos contextos, pero no es el único.

Existe otro perfil. El docente que acompaña, que guía el proceso en lugar de dirigirlo. El que observa antes de intervenir, pregunta antes de corregir, adapta sobre la marcha. Vygotsky (1978) lo describió al hablar de la zona de desarrollo próximo: el aprendizaje ocurre cuando alguien más competente no da la respuesta, sino que ayuda al aprendiz a encontrarla. Bruner (1966) lo llamó scaffolding: el andamiaje temporal que el guía proporciona y retira a medida que el otro avanza.

Este perfil de acompañamiento es el que he practicado durante quince años, aunque nunca lo pensé en esos términos.

Quince años acompañando procesos

No llevo quince años en un aula. Llevo quince años dedicándome a la docencia en contextos muy diferentes.

Empecé en el ámbito deportivo. Entrenar es acompañar: observas el movimiento, detectas qué falla, das feedback inmediato, ajustas la instrucción según lo que ves. No hay dos cuerpos iguales. Lo que funciona para uno no funciona para otro.

Después vino el yoga y la meditación. Ahí el acompañamiento es más sutil. No corriges tanto como sostienes. Estás presente mientras el otro explora. Escuchas más de lo que hablas. El proceso es del alumno, tú solo facilitas.

Desde hace ocho años trabajo en educación pública, con niños. Aquí se mezcla todo: el feedback constante del deporte, la presencia del yoga, la adaptación continua a cada alumno.

Carl Rogers (1969) hablaba del docente como facilitador: alguien que crea las condiciones para que el aprendizaje ocurra, en lugar de forzarlo. Schön (1983) describió al profesional reflexivo, el que ajusta su práctica en tiempo real según lo que observa. Sin saberlo, eso era lo que hacía.

Qué habilidades desarrolla este perfil

El docente de acompañamiento desarrolla capacidades específicas:

Escucha activa. No solo oír, sino entender qué hay detrás de lo que el otro dice o hace.
Observación. Detectar qué funciona y qué no antes de que el otro lo verbalice.
Feedback formativo. No evaluar para calificar, sino para ayudar a mejorar. Hattie y Timperley (2007) mostraron que el feedback efectivo responde a tres preguntas: ¿hacia dónde voy?, ¿cómo lo estoy haciendo?, ¿qué sigue?
Adaptación. Modificar la instrucción según lo que ocurre, no según lo que tenías planificado.
Andamiaje. Dar el apoyo justo: suficiente para que avance, no tanto que le quites el trabajo.

Estas habilidades no se enseñan en un curso de prompting. Se desarrollan acompañando a personas durante años.

Por qué esto encaja con la IA

Cuando empecé a trabajar con inteligencia artificial para crear aplicaciones educativas, no pensé que mi experiencia docente fuera relevante. Era tecnología, código, programación. ¿Qué iba a aportar yo?

Pero la forma de trabajar era la misma.

La IA proponía algo. Yo observaba si tenía sentido para mi contexto. Preguntaba por qué había elegido esa opción. Aportaba información que ella no tenía. Probaba en el mundo real. Volvía con feedback. Ajustábamos.

No era diferente de acompañar a un alumno que está aprendiendo un movimiento nuevo.

La IA no necesita que le transmitas conocimiento. Sabe más de código que lo que yo aprenderé nunca. Lo que necesita es que la guíes: que le des contexto, que valides sus propuestas, que le digas qué funciona y qué no en tu realidad concreta.

Eso, ¿no es exactamente lo que hace un docente cuando acompaña o guía el aprendizaje?

No cualquier docente

No estoy diciendo que todos los profesores tengan ventaja para trabajar con IA.

El perfil transmisor —el que da la clase magistral y espera que el alumno retenga— probablemente interactúe con la IA de forma transaccional: pide, recibe, evalúa. Como un cliente con un proveedor.

El perfil de acompañamiento hace otra cosa. Establece una relación de trabajo. Escucha, pregunta, aporta, ajusta. Como un colaborador con otro colaborador.

Laurillard (2012) propuso que los docentes deberían verse como diseñadores de experiencias de aprendizaje, no como transmisores de contenido. Ese mismo cambio de mentalidad es el que funciona con IA.

Por todo, cuando empezamos un camino, nos cargamos de experiencias que, a lo mejor algún día usaremos, o no.

Nos vemos en el próximo 17/365

Referencias

Bruner, J. S. (1966). Toward a Theory of Instruction. Harvard University Press.

Hattie, J., & Timperley, H. (2007). The power of feedback. Review of Educational Research, 77(1), 81-112.

Laurillard, D. (2012). Teaching as a Design Science: Building Pedagogical Patterns for Learning and Technology. Routledge.

Rogers, C. R. (1969). Freedom to Learn. Charles E. Merrill.

Schön, D. A. (1983). The Reflective Practitioner: How Professionals Think in Action. Basic Books.

Vygotsky, L. S. (1978). Mind in Society: The Development of Higher Psychological Processes. Harvard University Press.


Este artículo forma parte del Blog EDUmind, una serie sobre inteligencia artificial, educación y creación tecnológica desde la práctica docente.


Luis Vilela Acuña · Docente de Educación Física · Xunta de Galicia

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