15/365 Eficacia y Eficiencia: Por qué pedía explicaciones a la IA
Por Luis Vilela Acuña
La inteligencia artificial abruma. Es tan grande el volumen de posibilidades que resulta fácil caer en la tentación de la exigencia y el pedir por pedir.
Cuando empecé a trabajar con ChatGPT para crear aplicaciones educativas, me encontré con un problema: los primeros modelos divagaban. Proponían, sugerían, planteaban opciones... pero costaba que ejecutaran. Las conversaciones se alargaban sin llegar a nada concreto.
No tenía tiempo para eso.
Soy profesor. Tengo clases, tengo alumnos, tengo vida fuera del ordenador. Necesitaba ir al grano.
Así que, de forma completamente improvisada, empecé a poner una condición en casi todo lo que pedía:
"Necesito que la solución sea eficaz y eficiente."
No era una estrategia sofisticada. Era pura necesidad práctica. Si la IA me daba vueltas, perdía el tiempo. Si me daba algo que funcionara a la primera y sin complicaciones innecesarias, avanzaba.
Pedir explicaciones
Pero había otra cosa que hacía sin pensar demasiado.
Cada vez que la IA me proponía algo, le preguntaba por qué.
"¿Por qué Flask y no otra opción?"
"¿Por qué usamos este elemento de interacción y no este otro?"
"¿Por qué esta estructura de base de datos?"
No lo hacía para aprender teoría. Lo hacía porque necesitaba saber si lo que me proponía tenía sentido para mi caso. Si la explicación no me convencía, o si detectaba que estaba asumiendo algo que no aplicaba a mi situación, podía corregir el rumbo antes de perder horas implementando algo equivocado.
Lo que provocaba sin saberlo
Con el tiempo me di cuenta de que esas dos cosas —exigir eficacia/eficiencia y pedir explicaciones— cambiaban completamente las respuestas que recibía.
Cuando pedía eficacia y eficiencia, la IA dejaba de darme la primera opción que se le ocurría. Parecía filtrar, descartar lo innecesario, ir a lo que funcionaba.
Cuando pedía explicaciones, la IA no solo me decía qué hacer, sino por qué. Y eso me permitía aportar información que ella no tenía: "Vale, pero en mi caso los alumnos son muy pequeños", "En mi centro no hay buena conexión", "Eso no me sirve porque necesito que funcione sin registro".
No era un método. Era sentido común. No tenía tiempo que perder, así que pedía lo que funcionara y preguntaba para asegurarme de que iba por buen camino.
Resulta que eso era exactamente lo que había que hacer.
Este artículo forma parte del Blog EDUmind, una serie sobre inteligencia artificial, educación y creación tecnológica desde la práctica docente.
Luis Vilela Acuña · Docente de Educación Física · Xunta de Galicia