11/365 · Fase 3: Validación. El encuentro con la realidad
En el día anterior hablamos de infraestructura y ética, de cómo montar un servidor propio y tomar decisiones sobre los datos. Hoy entramos en la Fase 3, donde todo lo construido se enfrenta a su prueba definitiva: el uso real.
El salto al aula
Una cosa es que una aplicación funcione en tu ordenador. Otra muy distinta es que funcione cuando cuarenta y ocho alumnos de Primaria intentan usarla a la vez, en dispositivos diferentes, con conexiones variables, haciendo cosas que jamás habías previsto.
La Fase 3 es el momento de la verdad. Aquí descubres si lo que has construido sirve para lo que fue pensado.
En mi caso, la validación empezó con Liga y Motion en contexto real de aula. Sesiones de Educación Física donde los equipos consultaban la clasificación en tiempo real. Proyectos de stop motion donde el alumnado capturaba frames y generaba vídeos. Situaciones reales, con toda su complejidad.
Lo que el aula revela
El contacto con la realidad es implacable. Revela cosas que ninguna prueba en solitario puede anticipar.
Problemas de rendimiento. Cuando veinte dispositivos acceden simultáneamente a la misma aplicación, todo se ralentiza. Descubrí cuellos de botella que no existían cuando probaba yo solo.
Flujos inesperados. El alumnado no usa las aplicaciones como tú esperas. Pulsan botones en orden diferente, introducen datos que no habías contemplado, encuentran caminos que no sabías que existían.
Errores de interfaz. Lo que a ti te parece claro puede ser confuso para un niño de ocho años. Botones demasiado pequeños, textos ambiguos, pasos que no son evidentes.
Contextos diversos. Los dispositivos del centro no son como el tuyo. Pantallas más pequeñas, navegadores desactualizados, sistemas operativos diferentes. Lo que funciona en Chrome puede fallar en Safari.
Cada una de estas revelaciones se convirtió en una iteración. Volver a la IA, describir el problema, buscar soluciones, probar de nuevo en el aula.
Conversaciones más complejas
Las conversaciones con la IA en esta fase son diferentes a las de fases anteriores.
En la Fase 0 y 1, las preguntas eran genéricas: "¿Cómo hago esto?". En la Fase 3, las preguntas son específicas: "Cuando treinta usuarios acceden a esta ruta simultáneamente, el servidor tarda ocho segundos en responder. ¿Cómo puedo optimizarlo?".
Esta especificidad requiere que hayas aprendido a observar, a medir, a describir los problemas con precisión. Ya no basta con decir "no funciona". Tienes que explicar qué no funciona, en qué condiciones, con qué síntomas.
Los datos de mi proceso reflejan este cambio. En la Fase 3, las intervenciones del usuario alcanzan su máxima longitud media: más de cien palabras por mensaje. Las respuestas de la IA también son más extensas, porque los problemas son más complejos y requieren explicaciones detalladas.
Auditorías de seguridad
La validación no es solo funcional. También es de seguridad.
Cuando una aplicación empieza a usarse de verdad, necesitas garantizar que es segura. Que no hay vulnerabilidades que alguien pueda explotar. Que los datos están protegidos. Que el sistema resiste intentos de uso malintencionado.
En esta fase, la IA me ayudó a realizar auditorías del código. Revisamos rutas desprotegidas, validaciones de entrada insuficientes, posibles inyecciones de código. Implementamos sistemas de tokens para autenticar las peticiones. Configuramos límites de acceso para evitar abusos.
Algunas soluciones iniciales tuvieron que descartarse. Recuerdo un sistema de cifrado experimental que parecía prometedor pero resultó incompatible con el flujo de la aplicación. Volver atrás y simplificar fue la decisión correcta.
El valor del feedback externo
En la Fase 3 también incorporé feedback de otros docentes.
Compartí algunas aplicaciones con compañeros de otros centros. Les pedí que las probaran, que me contaran qué les funcionaba y qué no, qué echaban en falta, qué les resultaba confuso.
Este feedback externo es invaluable. Cuando llevas meses trabajando en algo, pierdes perspectiva. Lo que a ti te parece obvio puede no serlo para alguien que lo ve por primera vez.
Siete docentes probaron las aplicaciones durante esta fase. Sus comentarios me llevaron a simplificar interfaces, añadir instrucciones que faltaban, eliminar funcionalidades que nadie usaba.
Pruebas de carga
Otro aspecto de la validación son las pruebas de carga. ¿Qué pasa cuando el sistema recibe muchas peticiones a la vez? ¿Aguanta? ¿Se degrada? ¿Se cae?
Con ayuda de la IA, configuré pruebas que simulaban múltiples usuarios accediendo simultáneamente. Descubrí límites que no conocía: número máximo de conexiones, tiempos de respuesta aceptables, puntos donde el rendimiento se degradaba.
Estas pruebas me llevaron a optimizar consultas a la base de datos, a implementar caché para datos que no cambian frecuentemente, a ajustar la configuración del servidor para manejar más conexiones concurrentes.
La seguridad pedagógica
Más allá de la seguridad técnica, en esta fase cristalizó lo que llamo seguridad pedagógica.
Las aplicaciones del ecosistema EDUmind están pensadas para menores. Esto implica responsabilidades específicas:
Anonimato real. No basta con decir que los datos son anónimos. Hay que diseñar el sistema para que sea imposible identificar a un alumno concreto, incluso si alguien accediera a la base de datos.
Sin presión innecesaria. En Liga, por ejemplo, decidí no mostrar clasificaciones individuales, solo por equipos. La gamificación cooperativa, no competitiva.
Interfaces tranquilas. Nada de colores estridentes, notificaciones invasivas o elementos que generen ansiedad. Diseño limpio, calmado, que invite a la concentración.
Privacidad por defecto. El sistema no recoge nada que no sea estrictamente necesario. Y lo que recoge, se borra cuando deja de ser útil.
Estas decisiones no son técnicas, son éticas. Pero se implementan técnicamente. La Fase 3 es donde ambas dimensiones se encuentran y se ponen a prueba.
El final de la Fase 3
Sabes que has superado la Fase 3 cuando tu ecosistema ha pasado por el fuego del uso real y sigue en pie.
Cuando has resuelto los problemas que el aula reveló. Cuando otros docentes han probado tus herramientas y te han dado feedback. Cuando las auditorías de seguridad no encuentran vulnerabilidades críticas. Cuando puedes confiar en que el sistema aguantará el uso cotidiano.
En ese momento, el proyecto ya no es un experimento. Es una herramienta profesional.
Pero queda una fase más. La que tiene que ver con la identidad, la proyección y la sostenibilidad a largo plazo. Eso lo veremos mañana.
Nos vemos en el día 12/365